¿Cada cuánto hay que pintar una fachada en la costa?
No hay un número que valga para todas, y quien lo dé sin verla se lo está inventando. Lo que marca el plazo es la orientación, la distancia al mar y el producto que se puso la última vez: la misma pintura dura bastante menos en una cara al poniente y en primera línea que en una fachada resguardada y a la sombra. La señal fiable no es el calendario, es la fachada: cuando el color se va, aparece polvillo al pasar la mano o se ven las primeras escamas, ya está pidiéndolo.
¿Se puede pintar la fachada por partes o hay que hacerla entera?
Técnicamente se puede, y en comunidades con presupuesto ajustado se hace. El problema es que se va a notar: una fachada recién pintada al lado de otra con años de sol encima no empata ni con el mismo bote de pintura, porque lo que ha cambiado no es el color sino el brillo y la textura. Si hay que fasear, lo sensato es cortar por planos completos —una cara entera, no media— y asumir el escalón donde el ojo menos lo busca.
¿Hay que reparar antes de pintar, o la pintura tapa?
La pintura no tapa nada estructural: se estira sobre la fisura y a los pocos meses la fisura vuelve a marcarse a través. Pintar sobre un soporte que se mueve es adelantar dinero para volver a estar igual. El orden correcto es al revés: primero se averigua por qué se ha abierto, se repara, y después se pinta lo que ya está quieto.
¿Puedo elegir el color que quiera?
En una casa, sí, con dos avisos: los tonos muy saturados y los oscuros pierden color antes al sol de poniente, y cuanto más oscuro, más temperatura coge la fachada. En una comunidad, además, el color lo decide la junta, y en según qué zonas puede haber condiciones municipales sobre el aspecto exterior; eso se comprueba antes de comprar pintura, no después.
¿Qué diferencia hay entre pintar la fachada y rehabilitarla?
Pintar es renovar el acabado de una fachada que está sana. Rehabilitar es intervenir sobre lo que hay debajo —reparar el soporte, resolver entradas de agua, a veces aislarla— y pintar al final como último paso. Se distinguen mirando: si lo que falla es el color, es pintura; si hay fisuras que repiten, zonas huecas al golpearlas o manchas de humedad que reaparecen, pintar solo sería el gasto peor invertido de los dos.
¿Cuánto cuesta pintar una fachada?
Depende de tres cosas y ninguna se ve por teléfono: los metros reales, cómo se llega a ellos y en qué estado está el soporte. De hecho el medio de elevación puede pesar tanto como la pintura. Por eso no damos precio por m² a ciegas: se ve la fachada, se mide, y se entrega precio cerrado por escrito.