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Pintoresdel Sur
Alisado de paredes

Alisado de paredes y techos

El gotelé es el motivo más frecuente, pero no el único: se alisa igual sobre pintura vieja, sobre pladur recién montado o sobre una pared de la que se acaba de arrancar el papel. Aquí está sobre qué se puede alisar, qué diferencia hay entre alisar y enlucir —que no son lo mismo y cuestan muy distinto— y qué nivel de liso necesitas de verdad, que depende de la luz que le dé a esa pared. Vamos a cualquier punto de la provincia de Málaga.

Cinco puntos de partida

Sobre qué se alisa

La capa de pasta es la misma en todos los casos. Lo que cambia —y lo que decide si aguanta— es la preparación de lo que hay debajo.

Gotelé

El caso más frecuente y el único que a veces permite dos caminos: quitarlo primero o alisar directamente por encima. Lo decide el relieve y cómo esté agarrado, no el presupuesto.

Pintura vieja sobre yeso

Una pared lisa de origen que ha acumulado capas, brochazos, goterones y repasos de distinta pintura. Se lija para romper el brillo y quitar lo que esté suelto, y se alisa encima. Suele ser el trabajo más limpio de todos.

Pladur recién montado

La placa viene lisa, pero las juntas y los tornillos no. El alisado unifica: si se pinta directamente sobre el tratamiento de juntas, se ven las bandas más mates justo donde va cada junta, y a contraluz aparecen todas.

Pared con el papel arrancado

Queda cola vieja, trozos de la capa de papel que no sale y a veces el yeso levantado a tiras. Antes de alisar hay que retirar la cola por completo: la pasta sobre restos de adhesivo no agarra, y termina despegándose en placas.

Alicatado

Se puede alisar sobre azulejo sin picarlo, con imprimación puente de unión y pasta específica. Es la vía rápida para una cocina o un baño anticuados, pero pide azulejo bien pegado: si alguno suena hueco al golpearlo, ese hay que quitarlo antes.

Si tu caso es el primero y lo que quieres es que el gotelé desaparezca del todo, aquí está el trabajo completo paso a paso, con las fases y lo que marca el plazo.

La confusión más cara

Alisar no es enlucir

Son tres respuestas distintas a «tengo la pared fea», con precios muy distintos. Pedir la barata para un problema que necesita la cara es la forma más habitual de tirar el dinero en este oficio.

  1. Alisar

    Corrige la textura

    Una capa fina de pasta a llana, un par de milímetros, que tapa el relieve y deja la superficie continua. Es lo que se contrata el 90 % de las veces y lo que resuelve el gotelé, el pladur y la pintura vieja. Lo que no hace es enderezar una pared: si el tabique está panzudo, seguirá panzudo, solo que liso.

  2. Enlucir

    Corrige la planitud

    Cuando la pared no es plana —una panza, una esquina fuera de escuadra, un tabique con desnivel— se necesita una capa gruesa de yeso maestreada con reglas, no una capa fina de pasta. Es otro oficio, tarda más y ensucia mucho más, y el resultado es una pared realmente recta.

  3. Trasdosar

    Corrige el soporte entero

    Placa de yeso laminado sobre perfilería, empezando de cero. Es lo que toca cuando debajo hay algo que ninguna pasta arregla: grietas estructurales, un yeso que se viene abajo, una pared que ha pasado por humedad. La más cara de las tres y la que más obra genera, pero también la única en la que deja de importar lo que hubiera antes.

Distinguirlo es fácil con una regla larga o un listón recto apoyado en la pared: si la luz pasa por debajo, el problema es de planitud y no lo resuelve el alisado.

El nivel de acabado

Qué liso necesitas de verdad

«Liso» no es una sola cosa. Lo que hace falta depende de dos factores que nadie suele mirar antes de pedir precio: cómo le da la luz a esa pared y con qué pintura se va a acabar.

Para pintura mate en pared normal

El mate difumina y perdona: una pasada de pasta bien lijada da un resultado impecable a la vista y en la mayoría de estancias es exactamente lo que hace falta. Pedir más de esto es pagar por algo que nadie va a notar.

Para pared con luz rasante

Un tabique junto a un ventanal, un pasillo con un aplique cerca de la pared, el paño donde da el sol de la tarde. La luz que llega casi paralela dibuja cualquier ondulación, y ahí el alisado tiene que ir más fino y cruzado. Es la superficie que hay que señalar en la visita, porque cambia el trabajo.

Para satinado o esmalte

El brillo hace de espejo y amplifica todo lo que el mate esconde. Si el plan es pintar satinado, o alicatar en falso, o poner un papel fino que transparente, el soporte tiene que estar mejor de lo normal. Conviene decirlo antes, no cuando ya está la primera mano dada.

Por eso en la visita preguntamos por dónde entra la luz y qué pintura tienes pensada. No es conversación de relleno: dos paredes iguales con distinta luz no son el mismo trabajo, y decirlo antes evita la discusión de después.

Preguntas

Dudas que salen en cada visita

¿Se puede alisar sin quitar el gotelé?

Sí, y muchas veces es lo mejor: genera mucho menos escombro y menos polvo, que en una casa habitada cuenta. La condición es que el gotelé esté bien adherido y con relieve fino. Si suena hueco al golpearlo o tiene mucho pico, la pasta acaba marcando el grano por debajo y el resultado es peor que si se hubiera quitado.

¿Cuánto sube de grosor la pared al alisarla?

Un par de milímetros, que a efectos prácticos no se nota en nada salvo en un sitio: el encuentro con marcos de puerta, ventanas y rodapiés. Ahí el remate hay que trabajarlo, porque si no queda un pequeño escalón donde la pared nueva se come el canto de la madera.

¿El alisado tapa las grietas?

Las tapa a la vista, y ese es justo el problema si no se hace bien. Una grieta viva sigue moviéndose debajo y vuelve a dibujarse en la pintura al cabo de unos meses. Las grietas hay que abrirlas, sanearlas y coserlas antes de alisar; solo entonces la capa de pasta las oculta para siempre.

¿Se puede alisar solo el techo?

Sí, y es una petición muy habitual en cocinas y baños, donde el gotelé del techo ha cogido grasa o marcas de humedad. Ten en cuenta que si las paredes se quedan como están, en el encuentro entre techo liso y pared con textura se ve el cambio: es una línea que conviene mirar juntos antes de decidir.

¿Queda igual de bien en un techo que en una pared?

El acabado sí, el trabajo no. En el techo se aplica por encima de la cabeza, la pasta pesa y tiende a descolgarse, y el lijado obliga a mirar hacia arriba con todo cayendo. Se tarda bastante más por metro cuadrado que en una pared, y por eso en un presupuesto los metros de techo y los de pared no valen lo mismo.

¿Sigues sin tener claro qué hay en tu pared? Empieza por aquí: distinguir el gotelé al temple del plastificado cambia el método y el precio, y se comprueba en un minuto con una esponja.

Dinos qué hay debajo y te decimos qué pide

Con un par de fotos de la pared, los metros y por dónde le entra la luz, sabemos si tu caso es alisar, enlucir o algo más. Te lo mandamos por escrito, sin letra pequeña, en menos de 24 horas laborables.

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