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Pintoresdel Sur
Pintar fachada

Pintar la fachada con la pintura que pide tu pared

Pintura exterior para fachadas, de la Costa del Sol al interior de la provincia, elegida según el soporte y la distancia al mar. Aquí están las cuatro familias de pintura que vas a encontrar en los presupuestos, qué hace cada una y en qué orden se pinta una fachada para que la mano nueva agarre, que es lo que de verdad decide cuánto dura.

¿No sabes aún si tu fachada es monocapa, revoco o ladrillo? Se reconoce desde la acera, y es lo primero que decide qué pintura le va.

El material

Qué pintura exterior lleva una fachada

En los presupuestos aparecen nombres comerciales de todo tipo, pero debajo casi siempre hay una de estas cuatro familias. Lo que las separa no es la calidad: es cómo se llevan con el agua y con lo que ya hay en la pared.

Acrílica

La plástica de exterior

Resina acrílica dispersa en agua que, al secar, deja una película continua sobre la pared. Es la más versátil: agarra sobre casi cualquier soporte bien preparado, admite toda la carta de colores y es la de precio más contenido. Su límite es que cierra más que una mineral y deja salir menos vapor, así que en una pared con humedad dentro acaba notándose. Con árido añadido se vende como pétrea o rugosa.

Siloxano

La que hace perlar el agua

Sus resinas vuelven la superficie hidrófuga: la lluvia resbala en gotas en vez de empapar, y a la vez el vapor de dentro sigue saliendo. Repeler el agua de fuera sin encerrar la de dentro es justo lo que pide una fachada que recibe lluvia de costado y guarda sales, y por eso encaja tan bien en la costa. Además retiene menos suciedad. Cuesta más por litro: lo que se paga es comportamiento, no color.

Silicato

La mineral, que se une a la pared

El aglutinante es silicato potásico, que reacciona con el soporte mineral y queda unido a él químicamente, en lugar de formar una piel encima. Transpira como la propia pared y, al ser alcalina, se lo pone difícil al moho. La condición es estricta: solo trabaja sobre mortero, revoco o piedra sin pintura plástica anterior. Y la carta de colores es más corta, porque solo admite pigmentos minerales.

Elastomérica

La elástica que se vende como impermeabilizante

Forma una película gruesa y elástica que se estira sobre las microfisuras y las puentea, de modo que la lluvia no entra por ellas. Tiene su sitio, pero cobra un precio: es la menos transpirable de las cuatro. Sobre una pared que ya tiene agua dentro, esa agua se queda atrapada y la empuja hacia fuera en bolsas. No es la opción por defecto, es la respuesta a un diagnóstico concreto.

En orden

Cómo se pinta una fachada para que la pintura agarre

La pintura es la última capa de un trabajo que empieza bastante antes de abrir el bote. Cuánto dura depende sobre todo de estos cuatro pasos, y el que se recorta cuando hay prisa suele ser el que más cuenta.

  1. LavarCon presión moderada, y dejando secar

    Se quita el polvo, la polución y las sales que la brisa ha ido dejando en la superficie. Presión moderada: la alta arranca el mortero blando y mete agua por donde no debe. Si hay verdín —las manchas verdes o negras de algas y moho que salen en la cara menos soleada—, se trata antes con un biocida y se le deja actuar el tiempo que diga el producto; pintar encima solo lo esconde unos meses. Y después, esperar a que la pared esté seca de verdad.

  2. SanearTodo lo que no agarra, fuera

    Se rasca la pintura que se levanta y se pone a prueba la que parece sana. Hay una prueba al alcance de cualquiera: un cuadriculado pequeño de cortes con un cúter, cinta adhesiva fuerte encima y un tirón seco. Si la cinta sale limpia, esa pintura sirve de base; si sale llena de cuadritos, no sirve, y lo que se ponga encima se caerá con ella. Los desconchones y las fisuras se arreglan en este paso, con mortero, y no con la pintura.

  3. Fijar o imprimarLo que une la pared vieja con la pintura nueva

    Si la superficie está pulverulenta —se deshace en polvo al frotarla—, se consolida con un fijador que penetra y endurece esa capa suelta. Si el mortero es nuevo, se espera a que haya curado lo que marque la ficha, que se cuenta en semanas y no en días, y se imprima según lo que vaya a ir encima. Este paso no se ve cuando la fachada está terminada, y es el que suele explicar por qué una pintura se cae pronto y otra aguanta.

  4. Dos manosRespetando el tiempo de repintado del bote

    Casi todas las fichas de pintura de exterior piden dos manos y un tiempo mínimo entre ellas. La segunda no es un repaso: es la que completa el espesor para el que el fabricante ha calculado la durabilidad del producto. Los remates —aleros, vierteaguas, contornos de ventanas— se recortan a brocha, y los paños se hacen a rodillo o con máquina según la obra.

Cuando compares presupuestos, busca estos cuatro pasos por escrito. Si uno solo dice «pintar fachada, dos manos», lo que no pone es justo lo que decide cuánto va a durar.

Hablando claro

Lo que tienes que tener en cuenta antes de elegir la pintura

Lo que ya tiene puesto manda

La pintura nueva tiene que llevarse bien con la vieja, y no todas se llevan: un silicato no tiene a qué agarrarse sobre una acrílica, y una elástica puesta sobre una fachada que respiraba cambia el comportamiento de toda la pared. Si guardas el bote, la factura o el nombre de quien la pintó la última vez, te ahorra pruebas. Si no, se averigua en la pared antes de comprar nada.

Liso o con grano

Un acabado liso refleja la luz por igual y enseña cada parche, cada empalme y cada ondulación del revoco. Uno rugoso o pétreo lo disimula, a cambio de guardar más suciedad en el poro. Sobre una fachada vieja con muchas reparaciones, el grano juega a tu favor; sobre un revoco nuevo y plano, el liso luce más.

El zócalo va aparte

La franja de abajo se lleva las salpicaduras de la lluvia, los golpes y, muchas veces, la humedad que sube del terreno. Pintada igual que el resto, es la primera que se ensucia y se desconcha. En muchas casas se resuelve con un acabado más resistente o un tono más oscuro solo en esa banda, y conviene decidirlo al principio, no cuando ya está pintada.

Preguntas

Dudas sobre la pintura de fachada

¿Sirve la pintura plástica de interior para la fachada?

No. Fuera, la pintura tiene que aguantar radiación ultravioleta, lluvia, cambios de temperatura y, aquí, sal. La de interior no está formulada para nada de eso: pierde color, se cuartea y deja de proteger mucho antes. Que las dos se llamen «plásticas» no las hace intercambiables; lo que hay que mirar es que el envase diga exterior o fachadas.

¿Rodillo o pistola?

Las dos dejan bien la pintura en manos de quien sabe usarlas. La pistola airless es más rápida en paños grandes y lisos; el rodillo aprieta la pintura contra el poro en cada pasada. En la costa hay un factor más: con viento, la niebla de la pistola viaja y termina en coches, toldos y la fachada de al lado. Por eso la máquina pide día de calma y todo lo de alrededor protegido, y el rodillo es la opción segura cuando sopla.

¿Qué es la pintura al pliolite?

Una pintura de exterior cuya resina va disuelta en disolvente, no en agua. Según sus fichas, admite aplicarse con más frío y más humedad que una al agua, aguanta antes un chaparrón y penetra bien en superficies que sueltan polvo. A cambio huele fuerte mientras seca, las herramientas se limpian con disolvente y desprende más compuestos volátiles. Tiene sentido cuando el calendario aprieta en invierno, no como elección por defecto.

¿Puedo pintar yo la fachada de mi casa?

La planta baja, con escalera, buen tiempo y paciencia para la preparación, está al alcance de mucha gente. En altura la cosa cambia: hacen falta medios de elevación bien montados y protección contra caídas, y un andamio mal montado es un riesgo serio, no un ahorro. Si te animas, que sea por la parte baja y siguiendo los pasos de esta página; lo alto, mejor que lo haga quien tiene los medios.

¿Y las rejas, las carpinterías y los canalones?

No van con la pintura de la fachada. El metal lleva su imprimación antioxidante y un esmalte, y la madera un protector o un esmalte de exterior. Pero conviene hacerlos a la vez que la fachada o justo antes: al lijar y pintar una reja se mancha la pared de debajo, y si la fachada ya está terminada, toca retocarla. Dilo al pedir presupuesto, aunque se valore aparte.

¿Se nota una pintura buena de una barata?

Recién aplicadas, casi nunca: el primer día quedan bien las dos. La diferencia está en lo que no se ve —la proporción de resina, la calidad del pigmento, cómo resiste la luz— y sale con los años de sol y lluvia. Por eso lo útil no es preguntar la marca sino el tipo: si el presupuesto dice qué familia de pintura es y cuántas manos lleva, se puede comparar; si solo dice «pintura de exterior», no.

Dinos qué tiene puesto tu fachada

Una foto de lejos y otra muy de cerca de la pintura actual, donde se vea si está entera, cuarteada o levantada. Si conservas el bote o la factura de la última vez, mejor todavía: sabiendo qué lleva, se sabe qué admite encima sin hacer pruebas. Con eso te orientamos sobre la familia que le corresponde y quedamos para verla y medirla.

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