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Pintoresdel Sur
Estuco veneciano

El brillo sale de la llana, no de un barniz

Estuco veneciano de cal en villas y reformas de la provincia de Málaga. Cal en pasta y polvo de mármol, extendidos en capas finísimas y bruñidos hasta cerrar el poro: lo que refleja es la propia superficie comprimida. Aquí está cómo se hace y cómo se juzga, que es lo que te hace falta para pedir tres presupuestos y saber cuál compara con cuál.

¿Todavía dudando entre acabados? La luz de la habitación decide más que el catálogo, y conviene mirarla antes de elegir.

El material

Qué es un estuco veneciano

Conviene saberlo antes de pedir presupuesto, porque con este nombre se venden cosas muy distintas y el precio lo explica todo menos eso.

Cal en pasta y polvo de mármol

Esa es la receta, y es vieja. Cal apagada curada en balsa, cargada con polvo de mármol de distintos gruesos: el fino da el brillo, el grueso da la profundidad. No lleva más. Todo lo que se le añade —resinas, plastificantes— lo aleja de lo que se está comprando.

Capas de espesor casi nulo

Se extiende a llana en capas tan finas que apenas suman milímetro y medio entre todas. Son varias, y cada una se aplica cuando la anterior está en su punto: ni fresca, que se arrastra, ni seca, que no agarra. Ese punto se conoce tocando, no mirando el reloj.

El bruñido, que es donde aparece el brillo

Al final se repasa la superficie con la llana limpia y muy inclinada, apretando. La presión comprime la cal y el mármol hasta cerrar el poro, y ahí sale el brillo: es la superficie reflejando, no una capa de barniz puesta encima. Por eso un veneciano brilla en profundidad y un imitador brilla en plano.

Y sigue endureciendo años

La cal fragua absorbiendo dióxido de carbono del aire y volviendo poco a poco a ser piedra caliza. Es lento y no se detiene: la pared del quinto año es más dura que la del primero. Es la diferencia entre un material que cura y uno que solo se seca.

Lo que nadie te aclara

Con este nombre se venden dos cosas

Y no se parecen en el precio ni en cómo envejecen. Si pides tres presupuestos vas a recibir las dos mezcladas, sin que ninguna te diga cuál es cuál. Saber distinguirlas es la diferencia entre comparar y elegir a ciegas.

  1. El de calEl que carbonata y endurece con los años

    Es el que corresponde al nombre. Mineral, transpirable y naturalmente alcalino, lo que le quita las ganas al moho sin necesidad de ningún aditivo. Se puede encerar o jabonar al final para cerrarlo más. Cuesta más en material y bastante más en horas, porque el bruñido no se puede acelerar.

  2. El sintético que usa su nombreEl que seca, y ya está

    Una pasta acrílica con carga que se vende como estuco veneciano y se aplica parecido. No es un fraude en sí mismo: puesto con buena mano queda bien, es más barato y aguanta el roce mejor. Lo que no hace es curar ni respirar, y su brillo viene de la resina, así que envejece como un plástico y no como una piedra.

  3. Cómo los distingues sin ser del oficioAl tacto, a la luz y en el presupuesto

    Al tacto, la cal está fría y se nota pétrea; el acrílico está a temperatura de la habitación y resbala un poco. A contraluz, el de cal tiene el brillo desigual y con nubes —las pasadas de la llana se intuyen— mientras que el sintético devuelve una luz más plana y uniforme. Y en el presupuesto: si la diferencia entre dos ofertas del «mismo» acabado es del doble, casi siempre no es el mismo acabado. Pregúntalo sin rodeos: se responde en una frase.

Ninguna de las dos está mal. Lo que está mal es pagar una creyendo que es la otra.

Hablando claro

Lo que tienes que tener en cuenta antes de poner un estuco veneciano

El brillo delata la pared

El reflejo recorre el paño y va dibujando lo que haya debajo: un resalte que con mate no vería nadie, aquí queda marcado en la luz para siempre. Y bruñido ya no admite corrección, se rehace entero. De ahí que dejar la pared plana pese en este acabado tanto como el estuco, y que una oferta que ni lo mencione esté callándose media obra.

La muestra la hace la misma mano

En este acabado el aplicador ES el acabado: el mismo material con dos manos distintas da dos paredes distintas. Una muestra hecha por otro, o traída de una obra anterior, no te dice lo que vas a tener. Pide que la haga quien vaya a hacer la obra, y en tu pared.

La pared tiene que estar quieta

Es un material rígido y unido al soporte, así que copia lo que el soporte haga. Sobre un tabique recién levantado que todavía va a asentar, o sobre una grieta que nadie ha averiguado por qué se abrió, la fisura va a terminar apareciendo en el estuco. Primero se resuelve el movimiento; después se decora.

Preguntas

Lo que más nos preguntan del veneciano

¿Se puede elegir cuánto brilla?

Sí, y es de lo primero que hay que decidir. Va desde un mate sedoso hasta el espejo, y lo que lo mueve es cuánto se insiste en el bruñido y si al final se encera o se jabona. Conviene decidirlo con la muestra delante y no de palabra: «satinado» significa cosas muy distintas según quien lo diga, y cuanto más brillo, más exige la pared de debajo.

¿Aguanta en un baño?

El de cal se defiende bien, mejor de lo que la gente supone: es alcalino, y eso le quita las ganas al moho. Cerrado con cera o con jabón repele el agua que salpica. Lo que no conviene es ponerlo donde le caiga el chorro de la ducha de forma directa y diaria, ni en el plato. Un paño de lavabo, o la pared del espejo, es terreno suyo.

¿Y en techos y bóvedas?

Es justo donde más luce, porque un techo recibe la luz de lado y el brillo se pasea por él según te mueves. También es donde más se tarda: se trabaja con los brazos en alto y el bruñido pierde fuerza, así que hay que dar más pasadas para llegar al mismo punto. Se avisa antes, porque se nota en el presupuesto.

Si dentro de unos años se me hace una marca, ¿se arregla?

Se rehace el paño de esquina a esquina, no se parchea. Y aquí hay una dificultad concreta: una pared con años no tiene el mismo tono que la muestra original, porque la cal ha seguido carbonatando y el ambiente ha hecho lo suyo. Igualar eso es el trabajo de verdad, y lo hace mejor quien la aplicó. Guarda quién te la hizo y con qué material.

¿Por qué un presupuesto es el doble que otro?

Casi siempre por dos cosas, y las dos se preguntan sin rodeos. Una, si el material es cal o es acrílico con el mismo nombre. Dos, cuántas capas entran: el mismo aplicador puede dar tres o dar cinco, y la diferencia de profundidad se ve a simple vista. Si en una oferta no viene escrito ni el material ni el número de capas, no es que sea más barata: es que no se sabe qué es.

¿Se puede pintar encima si algún día me canso?

Sí, pero no basta con pasar el rodillo. Si está encerado hay que quitar la cera primero, porque ninguna pintura agarra sobre ella; después va una imprimación específica para superficies cerradas y poco absorbentes, y luego ya la pintura. Sale una tarde larga en vez de un rato, y lo que se tapa no vuelve.

Este se decide viendo una muestra

Enséñanos el paño y cuéntanos a qué hora del día le da la luz. Con eso te decimos qué brillo aguanta esa pared y en qué estado está de partida. Y si seguimos adelante, la muestra se hace ahí mismo: con el material que va a ir y con la mano que lo va a aplicar.

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