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Pintoresdel Sur
Precio de pintar fachada

Lo que cuesta una fachada se decide antes de la primera mano

Quien busca el precio del metro de fachada espera una cifra, y un número dado sin haber visto la casa no le sirve a nadie. Aquí está lo que de verdad forma el precio: con qué se sube hasta la pared, cuántos metros tiene, en qué estado está y qué tiene que poner un presupuesto para que lo puedas poner al lado de otro. Vale para una casa y para un edificio, de la costa al interior de la provincia.

Si todavía no sabes qué soporte tiene tu fachada, empieza por reconocerla: es en lo que se fija primero quien va a darte precio.

Lo que no sale en la foto

Lo que cuesta subir a la fachada

En una fachada hay una parte del presupuesto que no es pintura ni es pintar: es el medio para trabajar en altura. Hay cuatro, y cuál toca no se elige por precio. Lo decide la propia fachada.

Andamio

Apoyado en el suelo, de abajo arriba

Cuándo encaja
Fachadas con trabajo de sobra además de la pintura —reparaciones, vierteaguas, cornisas—, porque deja toda la superficie al alcance de la mano durante la obra entera.
Lo que se paga además de pintar
El montaje y el desmontaje, que son un trabajo con su propio equipo; los días que pasa puesto; la lona o la red que impide que caiga nada a la calle; y, si pisa acera o calzada, el permiso municipal y la tasa que correspondan.
Cuándo no sirve
Una calle tan estrecha que con él montado no queda paso, o un terreno sin sitio firme donde apoyarlo.

Plataforma elevadora

Una cesta en un brazo, desde el suelo

Cuándo encaja
Casas y edificios bajos con espacio delante para meter la máquina: se sube, se pinta un paño, se baja y se mueve. No hay nada que montar.
Lo que se paga además de pintar
Los días de máquina, a menudo con su transporte hasta la obra. Y el terreno, que tiene que ser firme y llano allí donde se apoye.
Cuándo no sirve
Jardines en pendiente, parterres que no se pueden pisar, una entrada por la que no cabe o una altura que el brazo no alcanza.

Góndola colgada

Suspendida de la cubierta, de arriba abajo

Cuándo encaja
Fachadas altas y planas de edificio, donde un andamio desde la calle tendría que subir muchas plantas para llegar a lo mismo.
Lo que se paga además de pintar
Anclarla arriba y comprobar que la cubierta lo resiste, desplazarla de un paño al siguiente y subir equipo y material hasta la azotea.
Cuándo no sirve
Fachadas con mucho vuelo, como balcones corridos, terrazas salientes o cornisas marcadas, que la obligan a sortearlos en cada planta.

Trabajos verticales

Operarios suspendidos con cuerdas

Cuándo encaja
Reparaciones puntuales y sitios donde no entra otra cosa: patios de luces, medianeras, caras sin acceso desde abajo.
Lo que se paga además de pintar
Personal con formación específica para trabajar colgado y puntos de anclaje seguros en la cubierta. Se ahorra el montaje, no la preparación de la pared.
Cuándo no sirve
Trabajos largos sobre toda la fachada que piden tener herramienta pesada y material a mano junto a la pared.

Los cuatro tienen algo en común: el tiempo que están puestos cuenta. Una jornada de lluvia con levante no se pinta, y si el medio está alquilado, el reloj sigue corriendo. En esta costa, el calendario forma parte del precio.

Los metros

Los metros de tu casa no son los de tu fachada

La superficie de la escritura es de suelo construido, y la de la parcela, de terreno. Ninguna de las dos se pinta. Se pinta cada cara por su ancho y su alto.

Con números redondos: un chalet de dos plantas de 10 por 8 metros y 6 de alto tiene 160 m² construidos. Su perímetro son 36 metros, que por 6 de alto dan 216 m² de pared exterior antes de quitar puertas y ventanas.

Hay además superficie que la cinta no ve de frente: el canto de los balcones, el fondo de las terrazas, los aleros, los petos de la azotea o una medianera que asoma sobre la casa de al lado. Cuéntala como una cara más, o pregunta si el presupuesto la incluye.

Y no todo el mundo mide igual. Hay quien descuenta todas las ventanas, quien solo las grandes y quien ninguna, porque recortar alrededor de un hueco lleva más trabajo que pintarlo. Las tres formas existen. Lo que importa es que el presupuesto diga cuál usa.

Cara 1 de la fachada

Pon el ancho y el alto de una cara de la casa para ver cuántos metros tiene. Las ventanas y las puertas se descuentan en «Huecos».

Por metro

Por qué un metro de fachada no vale lo mismo que otro

Con los metros contados y el medio de elevación decidido, el precio de cada metro depende de cuatro cosas más.

  1. El estado del soporteLavar y repintar, o sanear primero

    Si la pintura vieja sigue bien agarrada, la fachada se lava, se fija donde haga falta y se pinta. Si se levanta en escamas, suelta polvo o tiene fisuras abiertas, antes hay que rascar, reparar con mortero y dejarlo curar. Es la partida que más cambia de una casa a otra, y en primera línea de playa, donde la sal lleva años trabajando, suele ser la que manda.

  2. Los vuelos y los rematesBalcones, recercados y cornisas

    Un paño liso se cubre deprisa, a rodillo o con máquina. Cada balcón, cada recercado de ventana y cada cornisa añaden cantos que se recortan a brocha y cambios de plano que obligan a recolocar el andamio o la cesta. Con los mismos metros, una fachada muy trabajada lleva muchas más horas que una lisa.

  3. La pintura elegidaLo que dura, no solo lo que cuesta el bote

    Del acrílico al siloxano o al silicato cambia el precio por litro, y también el rendimiento y las manos que pide cada uno. Pero en una fachada el material es solo una parte de la factura: escoger el más barato para ahorrar sale caro el día que hay que volver a montar los medios antes de tiempo.

  4. Lo que hay alrededorTapar, recoger y dejarlo limpio

    Coches aparcados, toldos, macetas, una piscina justo debajo: lo que no se pinta se protege, y con el viento de esta costa la protección tiene que aguantar sin volarse. Si además se pintan rejas, canalones o carpinterías, cada cosa lleva su producto y debería figurar como línea propia.

Ninguna se aprecia en una foto de la casa entera. Se ven de cerca, y por eso un precio serio de fachada llega después de haberla visto.

Hablando claro

Lo que tienes que tener en cuenta antes de firmar un presupuesto de fachada

El medio de elevación, en su línea

Cuál es, quién lo monta, cuántos días incluye y quién tramita el permiso si ocupa la calle. Mezclado con la pintura en una sola cifra no hay manera de saber si dos ofertas cuentan con el mismo andamio, o si una ni siquiera lo ha previsto.

Lo que se le hace a la pared

Lavado, saneado, reparación de fisuras, fijador o imprimación, y qué familia de pintura con cuántas manos. Un presupuesto que solo dice «pintar fachada» está poniendo precio a lo único que se ve el último día.

Qué pasa si llueve o aparece algo

Quién asume los días de medios parados por mal tiempo, cómo se cobran las reparaciones que salgan al rascar, si la limpieza final está dentro y si la cifra es con IVA o sin él. En una fachada lo imprevisto es lo normal, y es mejor que tenga precio antes de que ocurra.

Qué familia de pintura pide tu pared y en qué orden se aplica está en pintar la fachada. Y por qué la cara de levante y la de poniente envejecen antes que las demás, en pintura de fachadas.

Preguntas

Dudas sobre el precio de una fachada

¿Por qué aquí no hay un precio por metro?

Porque en una fachada el metro no es lo que más pesa. Dos casas con la misma superficie pueden pedir medios de elevación distintos y tener la pared en estados opuestos, y eso mueve el total más que la pintura. Con una foto de cada cara, las medidas y cómo se llega a ella, se da precio cerrado y por escrito.

¿El andamio se paga aparte?

Según quién presupueste: unos lo meten dentro del precio por metro y otros lo dan como partida propia. Lo segundo te conviene, porque te deja comparar. Si viene incluido, pregunta qué medio han previsto y para cuántos días; un andamio calculado corto acaba cobrándose por otro lado.

¿Sale más barato pintar solo la cara que da a la calle?

Sale menos dinero en total, pero no en proporción. Hay costes que no dependen de los metros —llevar y montar los medios, tramitar el permiso, proteger el entorno, desplazar al equipo—, y repartidos entre menos superficie encarecen cada metro. Además, la que más lo necesita suele ser la cara de levante o la de poniente, no la de la calle.

¿Qué son los «medios auxiliares» del presupuesto?

Todo lo que hace falta para trabajar y no se queda en la fachada: andamios, plataformas, lonas, protecciones, el contenedor del escombro. Es una partida legítima, pero tiene que venir desglosada. Si aparece como una cifra redonda sin decir qué incluye, pide el detalle.

¿Rehabilitar la fachada cuesta lo mismo que pintarla?

No, porque no se presupuesta lo mismo. En una rehabilitación la pintura es la última partida, y no siempre la mayor: antes van las reparaciones del soporte, el tratamiento de las entradas de agua y, si se aísla, el sistema de aislamiento entero. Dos precios de «rehabilitar la fachada» solo se comparan si describen el mismo alcance.

¿Hace falta permiso del ayuntamiento?

Depende del municipio y de la obra. Lo habitual es que haya algún trámite cuando el andamio ocupa la calle o cuando cambia el aspecto exterior, y en los cascos históricos puede haber condiciones sobre el color. Pregúntalo antes de fijar fecha, y si contratas, que el presupuesto diga quién se encarga de gestionarlo.

Mándanos las caras de tu casa

Los metros de la calculadora, una foto de cada cara y cómo se llega a ella: si hay acera, jardín o acceso a la azotea. Con eso sabemos qué medio de elevación pide y en qué estado está la pared, y te mandamos el precio cerrado, por escrito, para que lo compares con cualquier otro.

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