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Pintoresdel Sur
Reparación de fachadas

Cada grieta de la fachada dice de dónde viene

Reparamos fachadas de casas y edificios en la provincia de Málaga: fisuras, grietas, desconchones, cantos de balcón y monocapa dañado. Antes de tocar nada hay que leer la lesión, y aquí te enseñamos a hacerlo: qué forma tiene cada una, cómo saber si sigue moviéndose y cómo se repara cuando ya se sabe qué es.

La misma grieta no significa lo mismo en un monocapa que en un ladrillo visto. Reconoce primero de qué es tu fachada.

Leer la fachada

Seis lesiones, seis causas distintas

Una grieta no es solo una raya: su dirección, su forma y el sitio donde aparece cuentan qué la ha abierto. Estas son las que más se ven en las fachadas de la costa, cada una donde suele salir.

Dónde sale cada una

Una fachada, seis lesiones

  1. Una raya horizontal a la altura de cada planta

    Marca el canto del forjado. El hormigón del forjado y el ladrillo del cerramiento se dilatan distinto con el calor y la humedad, y el revestimiento se raja justo en el encuentro. Se abre y se cierra con las estaciones.

    Lo reparamos

  2. En diagonal desde la esquina de una ventana

    Las esquinas de los huecos concentran las tensiones de la pared, y cualquier movimiento sale primero por ahí. Fina y quieta, es del revestimiento. Si se ensancha, o aparece a la vez en varias ventanas, apunta a algo que se mueve más abajo.

    Según cómo evolucione

  3. Una red de fisuras finas en todas direcciones

    Retracción: el mortero o la pintura encogieron al secar, muchas veces porque secaron demasiado deprisa, con sol o con viento. Se queda en la superficie y no atraviesa el revoco.

    Lo reparamos

  4. En escalera, más abierta por un extremo

    Sigue las juntas del ladrillo y cruza la pared. Es la firma típica de un asiento: una parte del edificio ha bajado respecto a otra. No se arregla con mortero ni con pintura hasta saber por qué se movió.

    Primero, un técnico

  5. Un desconchón con el hierro a la vista

    En cantos de balcones y frentes de forjado. La armadura se oxida, se hincha al oxidarse y empuja el hormigón que la cubría hasta hacerlo saltar. Suele avisar antes con una mancha de óxido que baja por la pared.

    Lo reparamos

  6. Una zona que suena hueca al golpear

    El revestimiento se ha despegado del muro aunque siga en su sitio: humedad por detrás, mortero que nunca agarró o años de dilatación. Se descubre golpeando con los nudillos, salvo en una fachada con aislamiento por fuera, que suena hueca de por sí.

    Lo reparamos

Por qué la quinta es tan frecuente cerca del mar, y qué tiene que ver con la inspección de los edificios, lo contamos en el artículo sobre la ITE en Málaga.

Antes de tocar nada

Cómo saber si una grieta sigue moviéndose

Es la pregunta que decide todo lo demás. Una grieta muerta se repara y se olvida; una viva vuelve a salir por encima de cualquier cosa que se le ponga. Se averigua con paciencia y con tres herramientas de distinta precisión.

Una raya y una fecha

Con un lápiz, una marca corta justo donde acaba la grieta por cada extremo, y la fecha al lado. Si al cabo de unas semanas la grieta ha pasado la marca, está creciendo. Es lo primero que se puede hacer, y no cuesta nada.

El testigo de yeso

Una pastilla de yeso puesta a caballo sobre la grieta, bien pegada a los dos lados. El yeso es rígido y frágil: si la pared se mueve, aunque sea poco, la pastilla se parte por la línea de la grieta. Si sigue entera semana tras semana, esa grieta está quieta, al menos de momento.

Los testigos graduados

Son los que usa un técnico: dos piezas superpuestas, una a cada lado de la grieta, con una escala que dice cuánto se ha abierto o cerrado entre una visita y la siguiente. Cuando la cosa pinta seria, son los que dan el dato con el que se decide.

Hay que darle tiempo, y mejor si pasa un cambio de estación. Una fisura que se abre con el calor y se cierra con el frío no es lo mismo que una que solo crece: la primera respira con la fachada y se trata como una junta; la segunda tiene una causa que no está en la superficie.

La reparación

Cómo se repara cada caso

Cuando ya se sabe qué es cada lesión, la reparación sale casi sola. Son cuatro trabajos distintos, y ninguno consiste en tapar con pintura.

  1. Sellar lo que es superficialEl cuarteado y las fisuras finas que están quietas

    Se abren un poco con la herramienta para limpiarlas y que el material entre, se rellenan y se igualan con el resto. Si el cuarteado ocupa un paño entero, se le da una capa de revestimiento con una malla de fibra embebida, que reparte el esfuerzo y evita que la red vuelva a dibujarse. Después, la pintura.

  2. Tratar como junta lo que se mueveLa raya del canto del forjado

    Una fisura que se abre en verano y se cierra en invierno no se arregla rellenándola con mortero: el mortero es rígido y en unos meses se vuelve a partir por el mismo sitio. Se trata como lo que es, una junta entre dos materiales: sellado elástico que acompañe el movimiento y malla en el revestimiento a lo largo del encuentro.

  3. Sanear lo que suena huecoPicar hasta llegar a lo sano

    El revestimiento despegado se retira entero, golpeando alrededor hasta que la pared vuelve a sonar maciza, porque el borde de lo hueco siempre está más lejos de lo que parece. Se limpia el soporte, se le da un puente de adherencia y se repone el mortero en capas, igualando la textura del resto para que el parche no se lea a contraluz.

  4. Reponer el hormigón alrededor del hierroCantos de balcón y frentes de forjado

    Se descarna el hormigón hasta dejar la armadura descubierta en todo su contorno, se limpia el óxido hasta el metal, se protege con un pasivador y se reconstruye el canto con un mortero de reparación de hormigón. Si al descubrirla la armadura ha perdido mucha sección, o son muchos los balcones así, la decisión ya no es nuestra: es de un técnico.

Después de reparar va siempre la pintura: es la que unifica el color y la textura y protege lo que se ha puesto nuevo.

Hablando claro

Lo que tienes que tener en cuenta antes de reparar la fachada

Reparar y pintar en la misma obra

Llegar a la fachada es lo que más cuesta, y si se repara ahora y se pinta el año que viene se paga dos veces. Además, una reparación sin pintar se ve: el mortero nuevo no tiene ni el color ni la textura del viejo. Lo sensato es que las dos cosas vayan en el mismo presupuesto y con los mismos medios.

Que diga qué es cada grieta

«Reparación de grietas» en una línea no dice nada. Un presupuesto que se pueda comparar dice qué lesión es cada una, cómo se va a reparar y en qué se mide: metros lineales de fisura sellada, metros cuadrados de revestimiento picado y repuesto, cantos de balcón por unidad. Y qué pasa con el precio si al picar sale más de lo que se veía.

Lo que puede caer no espera

Un trozo de revestimiento hueco sobre una acera o un patio es un peligro para quien pase por debajo. Lo suelto se sanea en cuanto se ve, aunque la reparación completa se haga después. Y si la grieta es de las que necesitan un técnico, el acabado espera a su informe: reparar la piel antes de saber qué pasa debajo es tirar el trabajo.

Con qué se llega a cada fachada y cuánto pesa eso en el total lo explicamos en el precio de pintar una fachada.

Preguntas

Lo que se pregunta cuando aparece una grieta

¿Cómo sé si una grieta de la fachada es grave?

Por lo que hace, más que por lo que mide. Preocupa si crece entre una semana y otra, si es más ancha por un extremo que por el otro, si va en escalera siguiendo el ladrillo o si se ve también por dentro de la casa, sobre todo si a la vez alguna puerta ha empezado a rozar. En cualquiera de esos casos, antes que un pintor tiene que verla un arquitecto o un aparejador.

¿Vale con masilla y una mano de pintura?

Para una fisura fina y quieta, con la masilla adecuada, sí. Para una que se mueve, no: una masilla rígida se parte con ella y una pintura normal se raja encima en cuanto la pared trabaja. Por eso lo primero no es elegir la masilla, sino saber si la grieta está viva.

¿Qué diferencia hay entre una fisura y una grieta?

En el oficio se llama fisura a la abertura fina que se queda en el revestimiento, y grieta a la que es más ancha y puede atravesar el muro. La palabra importa poco; lo que importa es si afecta solo a la piel de la fachada o a la pared que hay detrás, porque eso cambia quién la tiene que reparar.

¿Se puede reparar el monocapa sin que se note?

Del todo, casi nunca. El monocapa lleva el color en la masa, pero el de tu fachada lleva años al sol y el del saco nuevo no. Lo que mejor funciona es cortar el parche en las juntas de despiece, que hacen de marco y disimulan el cambio, o asumir que la fachada se va a pintar entera, y entonces la reparación deja de verse.

¿Cuánto cuesta reparar una grieta de la fachada?

Depende de qué lesión sea, de cuántos metros tenga y, sobre todo, de cómo se llegue a ella: una grieta a tres metros del suelo y la misma en un sexto piso no son el mismo trabajo. Por eso no damos precio sin verla. Lo que sí hacemos es medirla por metros de fisura o por metros cuadrados de saneado, para que puedas compararlo.

Mándanos una foto de cada grieta

Con una moneda o un metro al lado para que se vea el tamaño, otra de la fachada entera para saber dónde está, y dinos desde cuándo la ves y si ha crecido. Con eso sabemos si es un trabajo nuestro o si antes tiene que verla un técnico, y te lo decimos claro.

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