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Aislar paredes por dentro: lo que se gana, lo que cuesta y dónde se queda el frío
Un trasdosado interior medido con su ficha y con el Código Técnico: los centímetros, el muro frío de detrás y cuándo pide barrera de vapor.
8 min de lectura
Quien busca cómo aislar las paredes por dentro casi nunca puede elegir aislar por fuera: vive en un piso, la fachada es de la comunidad, o solo le preocupa la habitación que da al norte. Aislar por dentro es lo que está en su mano. Funciona, pero tiene un precio que no sale en los vídeos: los centímetros que se come y el frío que se queda detrás.
Para contarlo hemos ido a la ficha técnica de un panel de trasdosado actual y al documento con el que el Código Técnico comprueba si un muro condensa. Lo que sigue sale de ahí.
Qué es aislar por dentro
Es forrar la cara de dentro del muro con una capa de aislante y terminarla con una placa que se pueda pintar. Lo más directo es un panel que ya trae las dos cosas juntas. Su ficha lo describe como un panel «formado por una Placa de Yeso Laminado», más «poliestireno expandido», y su aplicación, en sus palabras, es la «Construcción de trasdosados directos», pegado a la pared con una pasta de agarre.
Hay también trasdosados sobre una estructura de perfiles, separados del muro. Aquí nos quedamos con el directo, que es el de la ficha y el que menos espacio pide de los dos.
Lo que cuesta en centímetros
El panel de la ficha lleva una placa de 12,5 mm y 60 mm de aislante. Suman 72,5 mm, algo más de siete centímetros, y a eso hay que añadir la pasta con la que se pega. Es lo que avanza la pared hacia dentro, en toda su longitud.
No suena a mucho hasta que se piensa en el rodapié, en el enchufe que hay que adelantar, en el marco de la ventana que queda más hundido y en el armario empotrado que deja de cerrar. Por eso se aísla casi siempre la pared exterior, no todas.

Dónde se queda el frío
Esta es la parte que cuesta creer. El Código Técnico calcula la temperatura dentro de un muro capa a capa, y cada capa se lleva una parte de la diferencia entre fuera y dentro proporcional a su resistencia térmica. Un aislante tiene mucha más resistencia que el ladrillo, así que, al ponerlo por dentro, es él quien se queda con casi toda la caída. El muro, detrás, se enfría.
Dónde se queda el frío
Sin aislar, el muro reparte la diferencia entre fuera y dentro, y su cara de dentro está templada.
Con el trasdosado, el aislante se queda con casi toda la caída de temperatura, y el muro, detrás, se enfría. La humedad del aire de dentro, al cruzar el aislante, llega a esa cara fría.
Por eso, la barrera de vapor: en la cara caliente, antes del aislante, para que el vapor no llegue al punto frío. Así lo pide el Código Técnico cuando hace falta.
Y ahí entra el vapor. El aire de casa lleva agua, que intenta salir hacia fuera a través de la pared. Si encuentra un punto lo bastante frío, condensa. El documento compara, en cada capa, la presión del vapor con la presión de saturación que corresponde a su temperatura, y para el caso en que haga falta, lo dice sin rodeos: la barrera contra el vapor «se debe colocar en la cara caliente del cerramiento, cuidando que en la ejecución se eviten roturas o deterioros en la misma».
No es un detalle académico. El mismo documento advierte que, «como criterio general y salvo justificación expresa, no es recomendable admitir la presencia de agua condensada en los materiales aislantes». Por eso un trasdosado bien hecho se calcula, o se hace con barrera.
Lo que gana la pared por dentro
Hay una ventaja que se nota enseguida: la superficie de dentro está más templada. El Código Técnico lo expresa con el factor de temperatura de la superficie interior, que para un cerramiento se calcula como 1 menos su transmitancia por 0,25: cuanto mejor aísla la pared, más se acerca su cara interior a la temperatura de la habitación. Una pared templada es una pared más cómoda y en la que el moho lo tiene más difícil. Por qué el moho busca justo las superficies frías: la pintura antimoho y sus límites.
Lo que el trasdosado no puede tapar son los puntos donde la fachada se interrumpe por dentro: el canto del forjado en el suelo y en el techo, los pilares, el contorno de las ventanas. Siguen siendo la parte más fría del cuarto. Esa es una de las tres razones por las que el aislamiento por fuera rinde más, y no la repetimos aquí.
En la costa: el aire húmedo de casa
En Málaga el invierno es suave: la tabla de clima del documento da una media de 12,2 ºC en enero, con un 71 % de humedad relativa. Con 20 ºC dentro, la diferencia es pequeña comparada con la de una ciudad del interior, y el muro, detrás del aislante, se enfría menos.
Pero el documento hace una advertencia que aquí importa. Para una vivienda supone, por defecto, un 55 % de humedad dentro, y avisa de que junto al mar la real «puede ser muy superior», con condensaciones que, con el valor de serie, «no se detectarían». Un piso cerca del mar, con poca ventilación y ropa tendida dentro en invierno, es justo ese caso. Ahí conviene hacer el cálculo con la humedad real de la casa, o poner la barrera directamente.
¿Por dentro o por fuera?
Por dentro es la obra que depende solo de ti: una habitación, un piso, sin andamio ni acuerdo de nadie. Es más rápida y más barata, y es la respuesta sensata cuando la fachada es de la comunidad y no se va a tocar, o cuando el problema es una sola pared.
Por fuera es la obra que resuelve el edificio entero, y casi siempre es de la comunidad. Qué mayoría pide la junta para aprobarla está en la página de comunidades de propietarios. Si las dos son posibles, el aislamiento por fuera gana en casi todo lo que importa; si solo es posible la de dentro, bien hecha, con su cálculo o su barrera, también aísla.
Preguntas frecuentes
¿Se puede aislar una pared por dentro sin obra?
¿Se puede aislar una pared por dentro sin obra?
Sin obra ninguna, no de verdad. Lo que más se acerca es el trasdosado directo: paneles de placa con el aislante pegado, que se adhieren a la pared con una pasta. Es poca obra —no hay que tirar nada—, pero hay que retirar zócalos, adelantar enchufes e interruptores y rematar los encuentros con las ventanas. Y quita unos centímetros a la habitación.
¿Cuánto grosor tiene un aislamiento interior?
¿Cuánto grosor tiene un aislamiento interior?
El panel de la ficha que usamos de referencia lleva 12,5 mm de placa y 60 mm de aislante: algo más de 7 cm, a los que hay que sumar la pasta con la que se pega. Hay paneles con menos aislante, que comen menos y aíslan menos: el aislamiento de una capa crece con su espesor.
¿Hace falta barrera de vapor?
¿Hace falta barrera de vapor?
Depende del cálculo, y el Código Técnico dice cómo hacerlo: se comprueba, capa a capa, si el vapor llega a algún punto más frío que su punto de rocío. Si la pared ya lleva una barrera contra el vapor en la cara caliente, no hace falta comprobarlo. Y si se pone, va siempre en esa cara, la de dentro, sin roturas.
¿Y una pintura aislante en vez de paneles?
¿Y una pintura aislante en vez de paneles?
Una pintura térmica tiene unas décimas de milímetro de grosor, y el aislamiento de una capa crece con su espesor. No sustituye a un panel de varios centímetros. Por qué, con sus fichas delante, lo contamos en su propio artículo.
¿Aislar por dentro quita el moho de la pared?
¿Aislar por dentro quita el moho de la pared?
Puede ayudar en esa pared: con el aislante, la superficie de dentro está más templada, y el moho necesita una superficie fría y húmeda. Pero el aire de casa sigue igual de húmedo, y los puntos que el trasdosado no tapa —el canto del forjado, los pilares, el contorno de las ventanas— siguen fríos. Ventilar sigue haciendo falta.
Lo de la pintura aislante, con cifras: qué aísla de verdad una pintura térmica.
Fuentes
- Placo (Saint-Gobain), ficha técnica de «Placomur 1.90 13 + 60 L32» (abril de 2026).
- Placo (Saint-Gobain), ficha técnica de «Doublissimo E 1.90 13 + 60» (abril de 2026).
- Código Técnico de la Edificación, Documento de Apoyo DA DB-HE/2, «Comprobación de limitación de condensaciones superficiales e intersticiales en los cerramientos» (octubre de 2013).