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Pintoresdel Sur

Blog · Pintura decorativa

Pintura a la cal: lo que hace, lo que pide y sus desventajas de verdad

La cal de los pueblos blancos, en bote: lo que dicen dos fichas de pintura a la cal sobre el moho, el soporte, el tiempo y el roce.

8 min de lectura

La cal es lo que ha dejado blancos los pueblos de Andalucía, y no es una forma de hablar: en 2011 la UNESCO incluyó la revitalización del saber tradicional de la cal artesana de Morón de la Frontera en su lista de buenas prácticas del patrimonio inmaterial. El convenio del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico que lo recuerda habla, a la vez, de un patrimonio de la cal «hoy por hoy en desuso».

Pared encalada en una calle de Arcos de la Frontera, con una maceta de geranios colgada sobre un ventanuco doble. Se ven las capas de cal y alguna grieta fina.

Y sin embargo la pintura a la cal se sigue vendiendo, ahora en bote y con ficha técnica. Hemos leído enteras dos actuales, de dos fabricantes, para separar lo que es verdad de lo que se repite: qué hace, qué pared necesita, cuánto tarda y qué no aguanta.

Qué es una pintura a la cal

Una pintura cuyo aglutinante es la cal, en vez de una resina. La primera de las dos fichas lo dice con la norma delante: «Pintura mural natural a base de cal aérea pura seleccionada CL 90-S, conforme a la norma EN 459-1». La segunda, de un fabricante de cementos y morteros, la describe como una pintura «a base de cal, áridos extra blancos, pigmentos minerales y aditivos». Las dos dan un acabado muy mate, de aspecto mineral, y las dos sirven tanto dentro como fuera.

Tampoco es un estuco de cal, aunque compartan la materia. El estuco lleva polvo de mármol, va con llana, capa sobre capa, y se trabaja hasta darle brillo o grano. La pintura entra con brocha o con rodillo y se queda en una película delgada. Qué le pasa a la cal cuando se bruñe está en la página del estuco veneciano, y los tipos de estuco, en su propio artículo.

Lo que hace: deja salir el vapor y no le pone fácil al moho

La razón de fondo para elegir cal es que la pared respira. La ficha primera presume de ello entre sus propiedades, y la segunda lo mide: su clase de transmisión del vapor es la alta, con un espesor de aire equivalente por debajo de 0,14 m. Dicho de otra manera, la capa de pintura apenas frena el vapor que sale del muro. En una casa vieja de muros gruesos, o en una fachada encalada de siempre, es justo lo que se busca: que ese vapor no se quede detrás.

Lo del moho tiene una explicación química: la cal es muy alcalina. La primera ficha da un pH de entre 12,95 y 13,05, y lo resume así: «Por su naturaleza confiere protección antimoho a la película». La de segunda, sin embargo, se cura en salud: hay tantas especies de moho y tantos climas que sus aditivos «no pueden garantizar la total desaparición o la no proliferación en el tiempo de determinados microorganismos vegetales». Ninguna de las dos promete limpiar el moho que ya está. Por qué vuelve a la misma esquina, pintes con lo que pintes: cuándo basta con pintar y cuándo no.

Lo que pide: una pared mineral y un día tranquilo

La cal agarra sobre lo que se le parece. La primera ficha la recomienda «sobre enfoscados de cal y cemento-cal» y la descarta en una frase: «No apto para aplicar sobre yesos, escayolas y placas de cartón-yeso». La segunda la pide sobre enlucidos a base de cal. Las dos quieren la pared limpia, sin polvo ni grasa, y las dos nombran la sal: una pide el soporte libre de salitre, y la otra, de eflorescencias salinas. En una fachada cerca del mar, la costra de sal que deja la brisa se cepilla antes, no después.

Con la pintura vieja, las fichas no coinciden. La segunda lo prohíbe sin matices: «No aplicar sobre pinturas lavables o sintéticas». La primera admite una pared ya pintada si la pintura anterior está «en buen estado y bien adherida». No hay una respuesta general: la tiene la ficha del producto que se vaya a dar.

Y el tiempo importa más que con una plástica. La primera ficha: no pintar por debajo de 7 ºC, ni con más de un 80 % de humedad relativa, ni con lluvia ni «en las horas de máximo calor». La segunda es más estricta: entre 5 y 30 ºC, con la humedad por debajo del 75 %, sin sol directo en la pared y sin viento fuerte. Aquí, en la costa, eso deja fuera las horas de sol de una fachada al sur y los días de levante o de poniente fuerte.

Seca en media hora, y no ha terminado

Lo que más sorprende de la cal es el reloj. Según la primera ficha, a 20 ºC está seca al tacto en 30 minutos y admite la segunda mano a las tres o cuatro horas. Pero el secado total, en la misma tabla, es de 15 a 20 días.

Seca en media hora, termina en semanas

A la media hora, seca al tacto. Es lo que pone la primera ficha, a 20 ºC. Que no manche el dedo no quiere decir que haya terminado.

A las tres o cuatro horas, la segunda. Las dos fichas piden dos manos, y una de ellas, cruzadas: si la primera va de arriba abajo, la segunda va de lado a lado.

Y el secado total, a los 15 o 20 días. La pared ya se ve terminada, pero no lo está. La segunda ficha pide protegerla de la lluvia, la niebla y la humedad alta durante los días siguientes, sin decir cuántos.

Esas semanas no son un detalle de laboratorio. La segunda ficha pide proteger la pared «durante la aplicación y durante los días posteriores» de la lluvia, de la humedad alta y de la niebla, porque pueden aparecer «efectos “baba de caracol”, erosiones, manchas, alteraciones del color». Aquí, donde una noche de humedad o una mañana de niebla del mar pueden llegar sin avisar, una fachada encalada se planifica mirando el parte de varios días, no solo el del día de pintar.

Las desventajas, sin rodeos

  • No aguanta el roce. La segunda ficha la clasifica en la clase 5 de frote húmedo de la norma europea, la última de cinco, y lo aclara: la pintura «no resiste a los esfuerzos abrasivos superficiales sin sufrir una alteración de su aspecto». Para una pared que se va a fregar a menudo, mejor otra. Qué clase pedir en cada estancia está en pintar paredes y techos.
  • Los retoques se notan. «Las continuaciones de pintura o los retoques realizados con posterioridad pueden dar lugar a una evidente discontinuidad de color», dice la misma ficha. Un paño se empieza y se acaba entero, con material del mismo lote.
  • El color depende del día. Al ser mineral, el tono final «puede depender mucho de las condiciones atmosféricas y del tipo de superficie», y la ficha recomienda una prueba antes. Colores hay: una la da en blanco y en su carta; la otra, en las cartas RAL y NCS. Lo que no hay es la garantía de que salga igual que en la muestra impresa.
  • No es la pintura más protectora. La segunda ficha avisa de que la suya no puede considerarse un producto «con un alto grado de protección» y recomienda no usarla en superficies muy expuestas y poco protegidas. Una fachada en primera línea, sin alero, a todo el temporal, se piensa dos veces.

Las dos fichas tampoco se parecen en cómo tratan el agua líquida, la de la lluvia: en el mismo ensayo, la primera declara una absorción de 0,09 kg/m²·h½ y la segunda la da como alta, por encima de 0,5. Bajo el mismo nombre caben comportamientos distintos, y por eso, más que «pintura a la cal», lo que hay que comparar son las fichas.

¿Y dentro de casa?

Las dos se declaran también para interior, y dentro tienen su sitio: un dormitorio o un salón con paredes de cal o de cemento-cal, una casa de campo, una bodega, un techo que no se toca. El mate profundo y la textura de una pared encalada son su gracia. Lo que sobra es ponerla sobre un tabique de cartón-yeso, que la primera ficha descarta, ni en la pared del pasillo que se friega cada semana.

Preguntas frecuentes

¿Se puede pintar con cal encima de pintura plástica?

Depende de la pintura a la cal: en esto, nuestras dos fichas se contradicen. Una lo prohíbe: «No aplicar sobre pinturas lavables o sintéticas». La otra admite una pared ya pintada si la pintura anterior está «en buen estado y bien adherida». Antes de comprar, la respuesta está en la ficha del bote que vas a usar, no en una regla general.

¿La pintura a la cal quita la humedad de la pared?

No. Deja salir el vapor, que no es lo mismo que secar un muro. La segunda de nuestras fichas pide no darla sobre muros húmedos y evitarla donde la humedad sube del suelo por capilaridad, porque el agua acumulada dentro puede levantar el acabado. Si la pared tiene una humedad que viene de algún sitio, primero se arregla eso.

¿Cuántas manos de cal hay que dar?

Dos, según las dos fichas. Una pide darlas cruzadas y diluidas con agua, algo más la primera; la otra, sin diluir. Entre una y otra, unas horas: tres o cuatro en una ficha, de cuatro a seis en la otra, y en condiciones extremas, hasta que la primera seque del todo.

¿Una pared pintada con cal se puede lavar?

Poco. Una de las fichas la clasifica en la clase 5 de frote húmedo de la norma europea, la última, y avisa de que no aguanta el roce sin que cambie su aspecto. En un pasillo o un cuarto de niños, donde la pared se friega, no es la pintura adecuada.

¿Qué es la jabelga?

Es como se llama en Andalucía a encalar: blanquear una pared con cal. Es la pintura a la cal de siempre, antes de que se vendiera en bote, y es la que ha dejado blancos los pueblos del sur. La de bote lleva además áridos, pigmentos y aditivos, y por eso trae una ficha que dice cómo darla.

Fuentes

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