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Pintoresdel Sur

Blog · Gotelé y alisado

Papel pintado sobre gotelé: lo que piden las fichas antes de empapelar

Lo que exigen a la pared las fichas de cola y los manuales de colocación, y por qué el gotelé, el temple y la humedad de la costa no lo cumplen.

7 min de lectura

Empapelar encima del gotelé parece la forma rápida de librarse de él: unos rollos, una tarde, y la pared es otra. La duda es si el papel lo aguanta. Para contestarla hemos ido a lo que escriben quienes fabrican la cola y quienes venden el papel, en sus fichas y en sus manuales de colocación. Los tres piden lo mismo a la pared, y el gotelé no lo cumple.

Eso no quiere decir que haya que arrancarlo siempre. Quiere decir que el papel no se pone sobre el gotelé, sino sobre lo que se haga antes con él.

Lo que pide la pared, según las fichas

La ficha técnica de una cola de empapelar profesional resume el fondo en una línea: «plan, lisse, sain, sec en permanence (non exposé à des remontées d’humidité), propre, solide, dégraissé et dépoussiéré, de porosité normale». En castellano: plano, liso, sano, seco siempre (sin humedad que suba), limpio, firme, sin grasa ni polvo y con una absorción normal.

El manual de colocación de un fabricante alemán de papel pintado, en la edición de su distribuidor en España, lo dice con otras palabras: la superficie de la pared «debe estar seca, firme, uniformemente absorbente, limpia y lisa». Y la guía de colocación de una tienda de pinturas, igual: la base «debe de estar seca, lisa, firme, resistente y absorbente».

Tres fuentes, tres listas, y en las tres aparece «liso». El gotelé es justo lo contrario: una pared hecha a propósito para no serlo.

Lo que toca el papel

Un papel pintado no rellena: se apoya. La cola trabaja donde el papel toca la pared; encima de un gotelé, lo que toca son las crestas. Entre una y otra queda un hueco, y ahí el papel está en el aire.

Lo que toca el papel

Sobre el gotelé, el papel solo toca las crestas. Entre una y otra queda en el aire, y ahí la cola no tiene a qué agarrarse.

Con luz de lado, cada cresta deja su sombra en el papel. El relieve que se quería tapar se lee a través de él.

Con la pared alisada antes, el papel se pega en toda su superficie, que es lo que piden las fichas: un fondo liso.

El manual da una pista de lo que pasa con un relieve que la cola no alcanza, aunque lo diga del relieve del propio papel: «es importante que la cola también penetre en las zonas más profundas del relieve. De lo contrario, se formarán diferentes tensiones de secado». Con el relieve en la pared, el problema es el mismo y está del otro lado.

Y luego está la luz. Antes de empapelar, el manual aconseja revisar la pared porque «con una fuente de luz intensa se pueden detectar mejor las irregularidades». Lo que se ve con esa luz antes se seguirá viendo después: el papel copia la pared que tiene debajo. Dice que disimula «pequeñas imperfecciones», y un gotelé no es una imperfección pequeña, es una textura entera. Cuanto más alto es el relieve, más hueco queda bajo el papel; cómo reconocer el tuyo, en los tipos de gotelé.

Una persona coloca una tira de papel pintado azul claro en la pared de una habitación, con una escalera y unos rodillos al lado.

Si es gotelé al temple, el problema es la cola

El gotelé al temple es una pintura que se ablanda con agua, y la cola de empapelar se aplica húmeda. La ficha de la cola es tajante con las pinturas de esa familia: pide quitar los «badigeons» (las pinturas de lechada al agua) antes de empapelar, y fijar los fondos «friables, farineux», los que se deshacen o sueltan polvo. Si no sabes si el tuyo es al temple o plastificado, se averigua con la prueba de la esponja.

El manual propone otra prueba, igual de sencilla: pegar una cinta adhesiva y tirar. «Si la pintura vieja se adhiere a la cinta adhesiva, deberá retirarse». Y explica qué pasa si no se hace: cuando el soporte se desprende, eso «no garantiza la adherencia del papel pintado. Las juntas o tiras enteras pueden desprenderse de la superficie».

Si es plastificado, el problema es el contrario

Un gotelé plastificado está acabado con pintura plástica, que es una pintura de dispersión, y ahí la cola no tiene dónde entrar. El manual lo describe así: la pintura de dispersión «es altamente resistente al lavado y bloquea demasiado la base», lo que «provoca a menudo una formación de burbujas extrema». Y avisa de que el problema puede tardar: «incluso al cabo de varias semanas» las juntas todavía pueden abrirse.

La solución que proponen las dos fuentes va en la misma dirección. El manual recomienda una imprimación pigmentada para papel pintado, que regula lo que absorbe la pared. La ficha de la cola, matizar las pinturas viejas o brillantes con un lavado alcalino, lijar si hace falta, o aplicar una imprimación para soportes que no absorben y dejarla secar «24 heures minimum», un día como mínimo.

En la costa, la humedad va antes que todo

De todo lo que piden las fuentes, lo único que no admite matices es la humedad. El manual, sobre las superficies con problemas de humedades: «En ningún caso es adecuado para empapelar ni aplicar ningún otro tipo de revestimiento. El moho se forma muy rápidamente sobre superficies húmedas». La ficha de la cola fija el máximo para una pared de yeso en un 5 % de humedad, según la norma francesa de colocación de papel pintado a la que remite.

La guía de la tienda de pinturas da una forma casera de saberlo: pegar un trozo de film de plástico en la pared con cinta adhesiva, dejarlo 24 horas y mirar si se ha acumulado humedad debajo. Si es así, primero se ventila y se calienta la pared. Y el manual añade una señal para después: las manchas de color rojo o violeta en el papel «son un indicio de paredes húmedas y/o moho».

En un piso cerca del mar, la esquina que se mancha de moho cada invierno es justo la que no se empapela hasta resolver por qué se moja. Por qué el moho vuelve siempre a la misma esquina en esta costa: la pintura antimoho y sus límites.

Las salidas

Si la pared está seca y se quiere papel, el gotelé se resuelve antes, y hay dos maneras.

La primera es quitar el gotelé: es el camino natural cuando es al temple, que se ablanda y sale. La segunda es alisar por encima con pasta, cuando es plastificado y no se despega por ningún sitio. En los dos casos el resultado es el que piden las fichas: una pared lisa y firme.

Sobre esa pared, el manual recomienda a menudo un papel base de tejido no tejido antes del papel decorativo, que «evita que las juntas del papel se abran» y equilibra la tensión entre la pared y el papel. Y si el papel es de un color claro, pintar antes la pared con una imprimación blanca para que el fondo sea uniforme.

Empapelar encima del gotelé tal cual es justo lo que las tres fuentes descartan al pedir un fondo liso. Si aun así se hace, conviene saber de antemano lo que se va a ver cuando entre el sol de la tarde por la ventana.

Preguntas frecuentes

¿Se puede poner papel pintado encima del gotelé?

Pegarse, se pega. Pero las tres fuentes que hemos leído piden un fondo liso, y el gotelé no lo es: el papel solo agarra en las crestas y el relieve se nota a través de él en cuanto le da la luz de lado. Lo que funciona es alisar la pared antes, o quitar el gotelé.

¿Sirve el papel autoadhesivo para tapar el gotelé?

No hemos encontrado una ficha que lo trate: las que hemos leído hablan de papeles que se pegan con cola. Lo que sí dicen todas es que la superficie tiene que ser lisa y firme, y un adhesivo que solo toca las crestas tiene el mismo problema que la cola.

¿Hay que quitar el papel viejo antes de empapelar?

Sí. El manual de colocación lo dice sin matices: «Quite siempre el papel pintado antiguo antes de empapelar», porque encima de otro papel «existe el riesgo de que se adhiera mal, se formen juntas o burbujas o que se vea el papel pintado que está debajo».

¿Hace falta imprimación antes de empapelar?

Depende del fondo. Sobre una pintura plástica, que absorbe poco, el manual recomienda una imprimación pigmentada para papel pintado. Sobre una pared nueva o muy absorbente, también, «sobre todo si es una pared nueva sin tratar». Sobre un gotelé al temple, antes que imprimar hay que quitarlo.

¿A qué temperatura se empapela?

El manual aconseja entre 18 y 22 °C y sin corrientes de aire, con puertas y ventanas cerradas, para que el papel seque por igual. La ficha de la cola da como temperatura de uso entre 10 y 25 °C. En verano, en la costa, eso significa empapelar en las horas frescas.

Fuentes

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