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Pintoresdel Sur

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Pintar puertas de madera: lijar, imprimar o decapar, y el rodillo que deja la puerta lisa

Antes del esmalte, lo que la puerta ya tiene encima: cuándo basta lijar y cuándo hay que quitarlo, la prueba que evita sorpresas, la imprimación y los dos rodillos que dejan la puerta lisa.

6 min de lectura

Una puerta parece lo más fácil de pintar de la casa: poca superficie, lisa, a mano. Y es de lo que peor sale cuando se pinta con prisa, porque se toca a diario y porque cualquier marca de brocha o de rodillo se ve con la luz rasante de una ventana.

Hemos leído las fichas técnicas de un esmalte al agua y de dos imprimaciones para contar lo que de verdad decide el resultado: lo que la puerta ya tiene encima y cómo se extiende la pintura.

Lo primero: qué tiene ya la puerta

Antes de elegir el bote hay que mirar el acabado que hay. Las fichas coinciden en el punto de partida. Si la pintura vieja está en buen estado, una pide «lijar para matizar, desengrasar, eliminar el polvo» y la otra dice que «bastará con lijar la superficie». Si está mal, las dos mandan quitarla: «Si la pintura antigua está en mal estado deberá eliminarse y proceder como en superficies nuevas».

Mano con una brocha pintando de blanco el marco de una puerta de madera barnizada, junto a una pared con relieve.

La tercera ficha va más lejos. Para la madera ya pintada, si la superficie está esmaltada, indica eliminar el esmalte con un decapante y pintarla «como si fuera un soporte nuevo sin pintar». Dos fichas dicen lijar y una dice quitar. No es una contradicción que haya que resolver a ojo: es la razón de la prueba del apartado siguiente.

¿Y el barniz, que es lo que llevan muchas puertas de interior? Ninguna de las tres fichas lo nombra. Lo tratamos como lo que es para ellas: un acabado anterior, que se lija si está sano y se quita si se levanta.

La prueba que evita sorpresas

Cuando no se sabe qué hay debajo, se prueba. Una de las fichas lo pide sin rodeos: «Se recomienda realizar una prueba, aplicando la pintura en una pequeña zona, para asegurar que no existe ninguna incompatibilidad entre los dos sistemas de pintado y las propias pinturas (ej.: pintura antigua al disolvente y pintura nueva al agua, o viceversa)». La otra imprimación lo deja en una línea: «Comprobar la compatibilidad con la anterior pintura».

En una puerta, el sitio para esa prueba es un trozo que no se vea, como el canto de arriba. Si una vez seca se raya o se levanta con la uña, el acabado viejo no sirve de base.

La imprimación, cuando hace falta

Sobre madera nueva o decapada, el esmalte no va directo. La ficha del esmalte pide imprimar antes «para cerrar el poro». La de una de las imprimaciones da otra razón, propia de la madera: «evita las manchas negras que producen los taninos».

Y antes de imprimar, la madera tiene que estar seca. Una de las fichas avisa de que el exceso de humedad provoca defectos de adherencia y de color, y fija el límite: el contenido de humedad «no debe superar el 12%-15%, según el tipo de madera». También pide lijar y pintar «en el mismo sentido» de la veta.

La espera después de la imprimación depende de lo que vaya encima. La ficha da al menos 4 horas antes de un esmalte al agua y 24 antes de uno sintético.

El esmalte, y cómo se extiende

El esmalte al agua que hemos leído se indica expresamente para puertas, y su ficha destaca que «no amarillea» y que no tiene olor, algo que se agradece en una casa habitada. Su ficha da 30 minutos de secado y la segunda mano a las 6 horas, a 23 °C. Rinde, según su ficha, de 11 a 14 m² por litro. Qué significa esa cifra y por qué en la práctica cunde menos, en cuánta pintura se necesita por m².

Lo más útil de esa ficha está en las observaciones, y es para puertas: «En superficies grandes y lisas (puertas, armarios, arrimaderos, etc.) para obtener un perfecto acabado es recomendable extenderlo con un rodillo de lana de pelo corto dejando una capa abundante, inmediatamente después repasar con un rodillo de espuma compacta (poro cero) con bordes redondeados para alisar los pequeños relieves».

Los dos rodillos

Primero, el rodillo de lana de pelo corto, con una capa abundante. Carga bien la puerta, pero deja en la película un relieve pequeño.

Enseguida, el rodillo de espuma compacta: la ficha de un esmalte al agua lo recomienda en puertas y armarios, con bordes redondeados, «para alisar los pequeños relieves».

Y la segunda mano, sobre la primera lijada: las fichas de dos imprimaciones piden lijar suavemente entre capa y capa.

Las dos imprimaciones coinciden en el resto: dos manos de acabado, lijando suavemente entre una y otra.

El día que se pinta

Las fichas ponen límites al ambiente. El esmalte se aplica entre 10 y 35 °C. La imprimación pide no aplicar con una humedad ambiental superior al 80 % y no pintar «con tiempo lluvioso ni en las horas de máximo calor». En la costa conviene mirar el día antes que el bote: mejor uno seco, con la ventana abierta.

Si la puerta entra en una reforma más grande, en el precio de pintar un piso explicamos por qué las puertas van por unidades y no por metros. Y si prefieres que lo hagamos nosotros, mándanos una foto de la puerta y del canto de arriba.

Preguntas frecuentes

¿Hay que lijar una puerta antes de pintarla?

Sí. Si la pintura vieja está bien agarrada, las fichas que hemos leído piden lijarla para matizarla, quitar el polvo y desengrasar antes del esmalte. Si se pela o está muy estropeada, ya no basta: hay que quitarla y empezar como sobre madera nueva.

¿Se puede pintar una puerta barnizada sin quitar el barniz?

Ninguna de las fichas que hemos leído habla del barniz por su nombre, así que no te vamos a dar una regla que no está escrita. Lo que dicen para cualquier acabado anterior en buen estado es lijar, y una de ellas añade una prueba en una zona pequeña para ver si la pintura nueva y la vieja se llevan bien. Si la prueba se levanta, se quita.

¿Puedo poner esmalte al agua encima de un esmalte sintético viejo?

Es justo el caso que pone de ejemplo una de las fichas: pintura antigua al disolvente y pintura nueva al agua. Recomienda probar antes en una zona pequeña. Si agarra, adelante; si no, una imprimación multiadherente o quitar lo viejo.

¿Cuánto hay que esperar entre una mano y otra?

Lo que marque la ficha de tu esmalte. La del esmalte al agua que hemos leído da un secado de 30 minutos y repintado a las 6 horas, a 23 °C. Si antes va una imprimación, la que hemos leído pide al menos 4 horas antes de un esmalte al agua y 24 antes de uno sintético.

Fuentes

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